Treintañera al borde de un ataque de nervios

Cuando era pequeña siempre soñaba con mi vida a los treinta, el tres es mi número mágico y ser adulta, tener mi casa, hacer y deshacer a mi juicio, a mi única responsabilidad, era como mi sueño.

Ahora ya los tengo y cierto es que me siento plena, feliz y contenta pero para ello me lo he tenido que trabajar mucho y todo para no parar de contestar preguntas como: ¿cuándo te casarás? ¿Cuándo tendrás pequeños? Pues no lo sé y me da igual. Tantos años aprendiendo a ser una adulta sensata y coherente con mi persona para acabar sin saber qué responder a lo más básico.

Parece un post protesta pero la intención es todo lo contrario: me hace gracia. Yo que intento absorber la vida cada día, cada instante, yo intensa al extremo, profunda en pensamientos, acabo contestando: Emmmmmm…eeeee….aaaaaiiiixxxxoooo pues…¿e?

Desde la distancia hace mucha gracia.

Cada uno a lo suyo.

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