80 otoños

Niña de ojos verdes, nacida en plena guerra, época en que poco ego se permitía, primero era tu papá, tu hermano, tu otro hermano, ayudar a los vecinos, mamá y luego ya venías tú.

Con el tiempo pero aún joven te casaste con el guapo andaluz que ni siquiera sabías que te pretendía. Entre trabajos, varios trabajos y cuidados familiares nació la grande Maribel, grande de peso y de alma, aún eras una niña. Años después vino Ana que se movía como tres niñas y mordía como cinco, con esa carita de ángel, algo había salido a ti. Entre viajes de días a lo que ahora hacemos en pocos minutos, vino Núria, finales de una época muy represiva. 
La vida ha pasado y no en balde: experiencia, vivencias y recuerdos que quedan como una biblia en nuestra sangre Martínez Bernabé. Yo sé poca cosa aún de la vida, soy solo una de las nietas pero lo que si sé es que te admiro, aprendo y vivo la vida gracias a ti.  

T’estimo iaia.

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