Para toda la vida…

Hay consejos que no importa en la edad que los escuches, ni el momento y nunca está de más recordarlos de vez en cuando. He recopilado unos cuantos que a mi me ayudan, me gustan y me servirán para toda la vida:

Vete lejos del que no te quiere.

Contesta siempre, tú no eres nadie para despreciar a nadie y el silencio es un despreció.

No des más explicaciones de lo normal, podrían parecer excusas.

Por más dinero que tengas en vida, al momento de morir no te llevarás nada, así que no cambies momentos importantes en tu vida por dinero.

Vive tu vida para disfrutar, no para impresionar.

No te hagas menos, todos los seres humanos estamos hecho de lo mismo, no eres más ni menos que nadie.

Nunca le prestes más atención a tu móvil que a una persona.

Cuando te pidan guardar un secreto, hazlo.

Tener el poder de hacer algo,no significa que debas hacerlo.

No le mientas jamás a tu doctor.

Cada quien acepta el amor que cree merecer.

Nunca comas enfrente de alguien sin ofrecer.

Por más años que pasen, nunca es tarde para pedir una disculpas.

Usa condón.

Aunque tengas la fortuna de tener muchas cosas, no las presumas.

Admite cuando te equivocas y si es necesario corrige tu error.

Si vas a hacer un favor, hazlo por completo.

Mira a los ojos cuando hables con alguien.

Da las gracias a todas esas personas que facilitan tú vida a diario. (basurero, taxista, etc.)

Perdónate a ti mismo por esos errores que cometiste en el pasado y aprende de ellos.

No tiene nada de malo ir al cine solo o de excursión o lo que sea, esta bien.

Si no entiendes algo, pregunta con humildad.

No tiene nada de malo querer dar un giro de 180° a tu vida en cualquier momento. O de 360º.

Viaja.

No porque hayas tenido un mal día te puedes desquitar con las personas que te rodean.

El perro, gato, hurón o hámster que vive en tu casa no se le dice “mascota”, se le dice: familia.

El dinero sólo obtiene valor si lo compartes o lo inviertes en una buena causa.

No hay mayor poder de atracción hacia otra persona que cuando eres tú mismo.

No permitas que tu felicidad dependa de nadie.

No trabajes en caerle bien a las personas, trabaja en caerte bien a ti mismo.

¿Tienes más? Enviamelos al Email: thesweetwordss@gmail.com o Instagram @thesweetwords_l.a y haremos una segunda parte.

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SWEETCENICIENTA MODERN@

Cenicienta: “Ceni” para todos o “Ce” para sus amigas, 37 años, soltera, colgó al príncipe por controlador y fetichista de zapatos. Llegó a Barcelona hacía tres años para alejarse de la loca de su madrastra y las Instagramers hermanastras cansinas. Trabaja como… administrativa en una escuela de audiovisuales, esperando su oportunidad.

Bella (durmiente): rubia antes que nada, 32 años, soltera, se aburrió de su príncipe hacía años, enamoradiza, ahora juega más con princesas. Estudia enfermería y vive con su padre.

La Bella: Le llaman “B”, 35 años, funcionaria, dos renacuajos gemelos y un marido muy ocupado.

Blancanieves: 34 años, trabajadora social, vive con su pareja estable desde que dejó a los enanitos. Tiene un hijo de su anterior relación.

Caperucita: 29 años, se le acaba el tiempo… para todo. Inconformista, luchadora, trabaja de lo que encuentra, adora el rojo. No tiene hijos y novio… a veces.

Ceni ya llegaba tarde, hacía días que intentaba juntar a las chicas y a lo que lo consigue llega tarde, a su propia casa.

En la puerta ya estaba Blanca, Cape y Bella con la capucha puesta:

-¡¡vamos gorda que se me riza la melena!!- le saluda Bella, sin poder bajar aún de revoluciones Ce abre la puerta o lo intenta porque las llaves no responden, “mierda estas no son”

– ¡¡Jodeeeer, me dejado las llaves en la oficina y hoy la loca no esta!!

– Tú madre…- dice Cape

– No pasa nada Ce, vamos a cenar por ahí y luego te viene a mi casa- les calmo dulcemente Blanca

Después de cagarse en la madre que la parió, Ceni no tuvo más remedio que ceder y pensar en algún sitio cerca. Enviaron un waxap a B y entraron en el Bar más glamuroso que encontraron por el Barrio, regentado por chinos. Era noche de chicas, a parte de cerveza y ellas mismas, no necesitaban mucho más. “B” fue la que llegó más tarde pero era la que andaba más agobiada así que no se lo tenían en cuenta, llevaba casada con bestia, “best” para los amigos, desde hacía 5 años. “Best” trabajaba en marketing, un trabajo que nadie entendía exactamente, creo que ni él mismo pero le permitía pagar la casa, facturas y bastantes caprichos, a cambio solo estaba la mitad de cada mes en casa, la otra mitad vendía por el mundo. Se casaron al saber que ella estaba en cinta y por suerte o por desgracia, vinieron dos, uno precioso, el otro magnífico, el uno nervioso, el otro terrible. Procuraba ser buena madre, perfecta esposa, mejor trabajadora y perfecta mujer aunque tenía la sensación que nunca hacía nada del todo bien. Era la que más necesitaba desahogarse pero estaba tan harta de escucharse lamentar que no tenía ni ganas de hablar, tras saludar se quedó embobada escuchando a la exagerada pero siempre divertida Ceni. Ce estaba quejosa y eso la hacía incluso más graciosa, estaba superada por los últimos acontecimientos de su vida y en vez de llorar le daba por bromear, supongo que era su método de superación. Hacía dos semanas que su madrastra había aparecido por sorpresa en su apartamento de 30m2 gritando como una histérica, eso no era extraño, despotricando de sus hermanas instagramers, harta de no poder ser libre en su propia casa así que decidió conquistar la mini vivienda de su hijastra mayor. Ceni por no querer ser mala persona, no la pudo echar y con la nueva aparición desapareció su poca vida, sobre todo la sexual y eso que estaba más cuerda y más buena que nunca porque por no ir a casa se pasaba sus horas libres leyendo en parques y en el gimnasio. Ce estaba liada hacía ya más de un año con uno de los profesores de su academia, el cual estaba casado y ni siquiera ella sabía que narices le veia su mujer y mucho menos ella, sí, estaba el morbo, la atracción de lo prohibido pero era gilipollas, no valoraba ni a su mujer, ni a ella, estaba claro pero lo permitía, ella tenia igual o más culpa que él pero habiéndose quedado sin nidito de amor, don profesor no daba muchas señales, las justas para que ella no le olvidara y aunque Ce lo sabía, caía como una tonta, seguramente él pensaría que la tenia comiendo de su mano por eso no luchaba por ella, la vida le habia enseñado que muchos hombres solo valoran las cosas cuando ya lo han perdido o estaban con otro; penoso, asqueroso y patético, y aunque ella sabía todo lo negro que cubría su escondida relación no sabía, no podía desaparecer. Ce también tenía algún que otro tonteo con un chico de Tinder, el primero que en la primera cita no la quiso llevar a la cama o al menos lo disimuló más que los demás pero no era el profesor y si cedía a otra cita implicaba dar más explicaciones de las que la apetecía dar. Este chico si tenía pinta de apreciar lo que tenia y a ella no le removía tanto, ¿porque? Ce realmente estaba hecha un lío, en el fondo sabia que la vida le había traído a satanás(su madrastra) en señal que dejará al profesor pero ella se resistía y el mundo Tinder tampoco le había ayudado, le repugnaban todos esos babosos que solo quería un polvo, que acababan ellos egoístamente desahogados y ella con la culpabilidad y sin orgasmos pero a la contra si no notaba nada también era un “que me estás contando, no te gusto o ¿estás muerto?”, así que sin saber lo que quiere, le da los buenos días cada día al único chico Tinder normal que se había encontrado, incluso se había acostumbrado a saludarlo cada mañana por waxap el último mes, mientras se aclaraba. A veces se sentía poderosa de reinar su vida a veces se sentía una desgraciada. Bella se reía por los aspavientos de Ceni mientras contaba sus cosas, a ella le parecía todo de lo más exagerado, la rubia Bella era de plantearse poca cosas ahora mismo y simplemente intentaba vivir el momento. La gente le solía preguntar por su trabajo que no tenía, su marido que no tenía y sus hijos que no tenía intención de tener y le resultaba divertido o poco importante, tenía otras cosas de las que preocuparse hasta hacía poco. Llevaba las últimas semanas discutiendo constantemente con su padre, él se sentía en el derecho de exigir porque vivía bajo su techo y con sus cuentas, Bella sabía que tenía razón pero hasta ahora nunca había sido un problema y ahora le venía grande pensar en todo aquello, no le apetecía hablar. Cuando dejó a príncipe se sintió pérdida, se habían vuelto muy dependientes el uno del otro y al intentar buscarse a sí misma se perdió, estuvo muchos meses entre depresión, ansiedad y crisis existenciales, demasiados años siendo la hija perfecta, la novia perfecta, la princesa que todo el mundo esperaba pero se borro a ella misma y así reaccionó sin darse cuenta borrándose a ella misma, casi muriéndose, acabó poniéndose en manos de profesionales y cuando empezó a ver la luz, la vida le comenzó a presionar de nuevo, <quién eres, qué haces, qué quieres>, preguntas que iba respondiéndose a su ritmo que no era el de los demás y no todo el mundo lo respetaba, encima le faltaba una semana para que le viniera la regla lo sabía, lo sentía y le pesaba; le dolía la tripa desde hacía días se sentía hinchada y hoy el cuerpo le pesaba como si llevara cargando un elefante. No tenia muchas ganas de hablar pero si de estar con ellas. Cape por lo contrario vivía intensamente la historia de Cenicienta, se sentía aludida, empatizaba un montón con ella. Cape era una una loca divertida apasionada por la vida, feminista donde las haya y risueña en sus buenos y eran muchos los buenos momentos pero cuando le entraba el bajón tendía a tener una conducta temeraria, obsesiva y autodestructiva. Pasaba poco pero cuando se angustiaba, deseaba morir. Esa noche se sentía bien, muy bien de hecho, hacía ya un par de meses que trabajaba como responsable de sección de una tienda deportiva, le gustaba saber el horario fijo que iba a tener y el sueldo que iba a cobrar, no necesitaba mucho más que su tiempo ordenado y su tiempo desordenado para ella. Le pesaba la losa de la familia, su abuela le había pagado unos estudios de calidad como abogada pero detestaba ese trabajo y con la excusa de la crisis había capeado la presión. Ahora la abuela ya estaba demasiado mayor para presionar, ya lo hacía su propia culpabilidad por ella pero en la tranquilidad de su casa ella era feliz, dentro del quiero y tengo, iba consiguiendo una balanza equilibrada que le hacía sentirse bien y eso valía mucho. Amorosamente tenía poco que contar, tan pronto se enamoraba, tan pronto se cansaba o si seguía enchochada, la dejaban, esa era su história pero le gustaba el amor, más que el sexo aunque ahora le resultaba más fácil encontrar sexo que amor y dependiendo de la semanas entraba al juego o no. Blanca a diferencia del resto de amigas podía presumir de una vida estable, la que todas envidiaban pero era poco pretenciosa o mejor dicho era poco presumida, se dejaba el alma en los demás y muchas veces eso hacía que muchos se aprovecharan de ella, Blanca era consciente de ello y le daba rabia ver cómo el mundo donde estaba criando a su pequeño era tan horrible pero tenía la esperanza de enseñarle otras cosas y que él y otro futuros hombres/mujeres como él hicieran un mundo algo mejor, al fin y al cabo ella no sabía ser de otra manera y para postre se negaba a renunciar a su manera de ver la vida, podría ser algo floja para algunos pero realmente era hermosa, tierna y feliz.

continuará…

Estoy hasta el coño

El día 8 “discutí” con un amigo porque según su opinión soy demasiado feminista, fue gracioso que me dijeran eso el día internacional de la mujer trabajadora pero no quise entrar mucho, soy de poco justificarme, aprendo, tolero, rectifico, protesto, protejo y me disculpo cuando toca pero no suelo dar muchas explicaciones; al día siguiente en una cena de amigas, todas mujeres, debatimos fervientemente sobre el 8M, habían acusaciones de postureo en el movimiento del día anterior. Sin poderlo evitar, me escandalice ¿demasiado?, ¿postureo? Son palabras que para mi no pueden ir juntas: demasiado y feminismo, postureo y reivindicación.

Desde el primer día que mi padre me levantó la mano soy feminista y no lo digo por dar pena, ni para poner ímpetu al tema, lo digo y soy feminista por defensa del ser humano y sobretodo a la mujer, contra la infravaloración, el aprovechamiento, contra la degradación, contra el miedo y creo totalmente en el valor que tenemos cada uno de nosotros.

No creo que mi padre me levantara la mano por ser niña sino por impotencia, incapacidad y sobretodo educación, mala educación porque si en algo coincidimos, mi amigo, mi amiga, mi padre y yo es que todo viene de la base, de la educación, de desde que somos chiquitos. Según mi humilde saber entender tenemos una educación y una sociedad de mierda, me explico: una persona nace y como ser humano tendría que tener los mismos derecho y los mismos deberes, según me educó mi mama pero eso no es así, dependiendo de donde nazcas, país, sitio e incluso barrio tendrás unas oportunidades u otras, pues si eso ya es penoso en si, me cuesta entender cómo añadimos más injusticias y permitimos diferencia entre sexos, modos, religiones o razas. Me cuesta comprender porque tengo que demostrar constantemente que valgo por ser mujer y joven, porque tienen que opinar todo el el mundo sobre mi peso, mi vida, mi vestido; me cuesta aceptar que alguien no proteja a los demás, incluso sea capaz de agredir, no lo entiendo. No concibo todo los que no nos lleve a la igualdad, precisamente al feminismo. Lucharía por la igualdad en todo como seres humanos que somos, lucharía por la tolerancia y la aceptación entre razas, gustos sexuales e incluso entre creencia, si hay respeto y paz, todo entra, pues por ello soy y seré feminista.

Soy de la opinión que si cuando un niño nace le das unos valores sanos que comprendan la igualdad, la tolerancia, el respeto como algo natural, si un pequeño sea niño o niña cree distinto a tanta mierda, podríamos cambiar el mundo.

Soy mujer y adoro ser mujer, me gusto, adoro mi mente por todas sus infinitas capacidades, me siento sexy y me gusta sentirme así: lista y sexy, me hace sentirme orgullosa de mi y hace que quiera crecer más como persona, tanto en saber, aprender como en gustarme. Pues a pesar que muchos no lo entiendan, muchas veces este mundo resulta un agobio: te levantas por la mañana y yo como Ele(yo) pienso “que me pongo”, me gusta verme bien, pues muchos opinan que es para los demás y supongo que por ello se ven con el derecho de mirar, remirar y hasta opinar, ellos y ellas y yo como Ele(yo) intento que me de igual lo que opinen pero como un niño si le dices una vez tonto le da igual pero cuando se lo llamas cien veces el pequeño acaba sintiéndose ya no tonto sino retrasado, pues yo igual, al final te corta, te incomoda. Y dirás: pues no te vistas para que te miren, ponte un chándal: 1- no me visto para que me miren 2-¿porque no puedo ir como yo me gusto a mi misma y que me dejen en paz? No lo entiendo. No comprendo porque yo no puedo tener libertad en general o más concretamente sexual sin que me juzguen. El hombre sigue siendo un campeón por follarse a cien y a una mujer la tachan de santa o puta a la mínima, me parece asqueroso. Y añado el tema de posesión, me ahoga pensar que nadie sea de nadie, es como retrotraerme al esclavismo, me parece horroroso o la excusa del alcohol para sentirse con derecho de abusar, es realmente de enfermos mentales en el peor de los modos que lo quieras entender, yo veo a alguien falto de capacidades y ni se me ocurre otra cosa que ayudarlo o mejor dicho, llamar a alguien que le pueda ayudar, hasta aplaudiría si cualquiera huyera por no saber que hacer pero atracar, agredir o violar, repito, es de enfermo mental. Sigo, que me lío…

Luego llego al trabajo y pásate la jornada demostrando, ¡que hartura de sociedad!. La cantidad de desprecios que conlleva mi puesto, ser mujer y joven es proporcional al aire que respiras en un dia, ¿porque? Pues no lo sé pero así es. Ocupo el puesto que estoy porque quiero, he estudiado otras cosas, de hecho varias pero lo que hago me gusta y solo porque me tienes delante(seas quien seas) me tienes que respetar pero eso tristemente no es así y aquí entran machismos, clasismos y varios -ismos que personalmente me parecen ridículos. Y doy gracias que todo esto aminorado con los años por varias cosas pero sobretodo por experiencia, como dicen ‘es un grado’ o mejor dicho, el diablo sabe más por viejo que por diablo. Yo ya llevo diez años en mi puesto, soy menos joven, menos ingenua y sobretodo me va importando menos ciertas actitudes pero no deja de cabrearme todo el esfuerzo que conllevan un mínimo respeto.

Por último en casa, mi mente está creada para organizar y saber todo lo que hay que hacer, cuidar y proteger ¿la tuya no? Creo que si, es cuestión de responsabilidad, no de géneros pero es más cómodo que lo hagan ellas, ¿no? PENOSO.

Pues repito por todo esto soy feminista, luchadora, tolerante y amorosa porque si quisiéramos más, valoramos más, respetaramos más y juzgamos menos todos seríamos más felices.

Ele

En cien años todos seremos calvos

Hoy quiero hablar de la prepotencia, la jerarquía y directamente, de la GILIPOLLEZ. El otro día hablaba con mi compañera y amiga del trabajo – mi chica, ya sabes quién eres- me contaba que había recibido de su superior, de su jefa, simplemente otro cargo, no superior como persona pero ella se ve que se lo cree así por el menosprecio que le proporcionó sin miramiento, con extra de intentar hacerle sentir una mierda con cállate o tendrás un problema(una apestosa receta que no recomiendo). Doy por hecho que este tipo de personas, ni cagarán, ni mearán, tendrán un corazón de hojalata que espero que les dure muchos años y que el dinero les pague amor porque tal y como tratan a las personas, ni un buenazo animal de compañía los aguanta.

¿Sabes a qué me refiero? A ese jefe que te mira por encima del hombro y eso si te mira o te escucha o/y ese superior que no empatiza ni con la señora mayor sin dinero, sin casa, sin familia, la pisarían y se quejarían que está en medio; de esa compañera que te trata com prepotencia, que te habla como si fueras subnormal o como si le molestarás, siempre. A esa jefa que se cree que eres su secretario en la vida en general, su esclavo o ese compañero que lo hace todo perfecto y siempre te equivocas tú, ¿te suena? Yo los juntaría a todos en una habitación y tiraría una bomba fétida, luego les sentaría(para que no se quejarán más y no escuchar más tonterías de su ego) y les diría, “¿hueles? Pues así es como tratas a los demás.”

No presumo de empatía, ni de “buen hacer”, soy la que más me equivoco, solo propongo sentarlos y comentarles con cariño, no hay que ponerse a su nivel(no perdamos nuestro preciado tiempo y humor en estúpidos) y les diría lo que pensamos porque desde allá arriba, donde ellos piensan que están, se creen por encima de todo y quizás los pobrecitos no sabes que el resto de humanos les despreciamos, nos dan vergüenza, nos parecen ridículos e incluso a veces nos hacen sentir asco por algunos de sus tratos a los demás.

Voy a fundar SOSiega, para gente ciega, sorda y muda de corazón y empatía, aceptaremos a todas las personas dándonos igual el cargo sólo necesitamos que tengan ganas de aprender a ser más persona, incluiremos cursos de: <no hace falta menospreciar a nadie para sentirte menos mierda>, <haz que tu madre no se avergüence de quien a criado> y <no eres el ombligo del mundo>.

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