Bridget Jones de 30

A quien no le ha pasado ¿mirar al de al lado y verlo perfecto, guapo, listo y tú con los brazos cruzados tapando el manchurron de café del primer sorbo cafeinoso de la mañana? Y rabias, te sientes cutre, pues ese es el el/la bridget Jones que llevas dentro. Todos tenemos un@.

Esta semana se han cumplido 17 años que se estrenó la película “el diario de bridget Jones”, para muchos una película chorra pero para muchos otros y sobretodo muchas otras, fue un alivio cómico, un consuelo al fin y al cabo de nuestro día a día.

Yo vi la película con apenas 17 años y me reía de esas típica soltera(no me gusta el término solterona) inglesa( a pesar que la actriz es americana) en sus patosas y mal suertudas situaciones diarias y ya entonces me sentía reflejada, imaginaros con los años: con encuentros en el peor momento, citas desastre y vivencia varias que dan para escribir un libro. La película salió de un bestseller de Helen fielding, que intentaba normalizar y desdramatizar a la nueva chica del siglo XXI y tirando de humor acaba haciendo divertidas ridículas situaciones que nos pasan a tod@s y deseamos rebobinar, borrar o morir… hay que reírse…

Yo me visto haciéndome la coqueta intentando seducir a un chico con un chupachup en la boca que yo creía sexy pero con previo manchurron de caramelo ultra rojo en todos los dientes, así más de una hora, él callado y asustado; en otras muchas ocasiones los nervios me han traicionado y he tartamudeado cuál lerda, lo he tirado todo, lo mucho o poco que llevaba en las manos, yo y mis manos de mantequilla… e incluso me visto con reacciones de no reconocerme porque el que tengo delante me gusta, me impone o ambas cosas, tipo: decir cosas que no pienso, reír como una pánfila y hasta chulear, cosa que ni soy, ni me gusta en nadie. En una ocasión cocine con tantas ganas que se me quemó todo y en otra bebí un par de cervezas sin casi comer de los nervios mientras me preparaba que tuve que anular la cita, que mareillo y vomitona más ridícula. Recuerdo otra que llevé a mi cita al teatro, me habían regalado dos entradas y yo toda chula, quería fardar pero resultó un espectáculo experimental el cuál fui incapaz de entender pero de los nervios me dio la risa nerviosa que hizo que nos sacarán del teatro: a mi, a mi risa escandalosa, a él y a su vergüenza.

Estas anécdotas son nuestra bridget que llevamos dentro y yo doy gracias( después del tierra trágame y del tiempo) por las risas al recordarlo, por aprender a reírse de uno mismo e incluso de aplicarse para futuras ocasiones. Yo me propongo respirar despacio para atemperarme en ocasiones así… algún día me saldrá.

¿Qué bridgeadas te han pasado a ti?

Hoy en día podríamos actualizar la peli con una Bridget queriéndose bajar de la vida porqué el chico que le gusta la deja en visto, esforzarse por no escribirle, prometiendo que no lo hará y cayendo a ello, equivocándose de grupo de waxap, ¿a quién no le ha pasado? Se te pasa la vida por delante… o llamando “puta” a su jefa cuando le quería llamar “pura”…

Las modernezes nos traen nuevas bridgeadas… ¿cuál es la tuya más sonada.?

Instagram @thesweetwords_l.a

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑