Puro asco

Quería poner de título: puto asco qué es lo primero que me sale cuando pienso en lo que os voy a contar pero quizás es más literario decir: puro asco, en definitiva: asqueroso.

Yo, Elea Martínez trabajo como agente judicial en un juzgado de Barcelona y entre otras muchas tareas tengo que atender a los ciudadanos y estar en la sala de vistas, en los juicios. Hoy, 11 de enero de 2018 me ha pasado algo que ha pasado totalmente desapercibido pero yo he sentido PURO ASCO y no es la primera vez.

Esta mañana han venido a informarse dos hombres al mostrador del juzgado donde yo trabajo, les he indicado donde tenían que ir, uno de ellos ya ha hecho alguna broma: “¿allí me van a dar la cesta que me ha tocado?, cosa que no crítico, soy la primera bromista pero ha añadido: ¿y tú guapa estarás allí? A lo que había respondido con una sonrisa, me he puesto seria de golpe y me he hecho la sorda. Ya en la sala, he recogido los carnets, parte de mi labor, el hombre ha continuado con alguna broma que yo no he querido escuchar. No paraba de perseguirme con la mirada pero yo como si nada. Más adelante le he tenido que devolver el dni porqué habían renunciado a su testifical e indicarle que se podía ir, no lo ha escuchado bien y me ha pedido que se lo repitiera, se ha acercado demasiado a mi gusto, me he alejado, se ha acercado mientras yo hablaba, me he alejado de nuevo mientras decía: pero ¿te puedo hacer una pregunta guapa? A lo que yo he respondido afirmativamente pero con prisa: tengo que entrar en sala. “Bueno pues entra te espero aquí y así te vuelvo a ver” a lo que le vuelto a responder, esta vez: no, no, ¿qué pregunta tiene?. “En el papel pone que si vengo de testigo me pueden pagar” acercándose de nuevo a lo que yo le he respondido que subiera al juzgado a que le hicieran una comparecencia pero yo no podía hacer nada más. A lo que me ha respondido: ¿seguro?(con una media sonrisa), espero que estés tú arriba. He cerrado la puerta tras mi espalda con un escalofrío.

Quizás pensáis que soy una exagerada o que no es para tanto pero este tipo de situaciones se repiten más de lo que tendría que ser: a mi gusto, nunca. Yo no digo que sean sólo los hombres, ni todos los hombres, yo solo hablo como persona individual: he sentido asco, como me miraba, como se acercaba, ¿porque?, ¿porque soy joven?, ¿de su gusto? Ni lo sé, ni me importa pero me ha dado mucho asco, ni yo, ni nadie merece algo así, es ACOSO, vaya vestid@ como quiera, diga lo que quiera y como quiera. Ser amable no es coqueteo, ser agradable no es ligar, ser educada ni siquiera es interés, es educación. Ni la ropa, ni mis gestos dan derecho a nada. Alguien puede que se atreva a decir: y ¿porqué no le has contestado? O te pones borde y ya está pero es que no me da la gana, así de claro. Porque yo tengo que perder mi buen humor y mis buenos hábitos por alguien así, simplemente no tendría que suceder. Decirme lo que queráis pero yo cuando contesto mal o me enfado, me quedo echa polvo y no creo que nada así merezca tal pérdida de energía.

¡Qué asco!

CARTA A LOS VECINOS

Al final tendré que cambiar el nombre del blog por: las cartas de Elea o la vida de Elewita(así es como me nombro yo a mi misma) pero necesito saber¿por qué?, ¿por qué?, ¿pooooor quéééé? y si alguien de vosotros lo sabe por favor que me lo diga, que me lo comunique y me lo explique en:
Thesweetwordss@gmail.com
O en mi Instagram @thesweetwords_l.a
Quizás es que soy cortita y no alcanzo a entender cómo se puede ser tan cerdo. No hablo de baños públicos, ni siquiera de espacios compartidos en sociedad, hablo de los vecinos: esos queridos convivientes del mismo edificio que limpian sus alfombras encima de mi balcón -literal- y que fuman sus relajantes nocturnos y casualmente dejan sus resto encima de mis zanahorias que tanto me están costando cultivar en medio de una ciudad como Barcelona con dos metros cuadrados de balcón. Es acojonante y disculparme por las formas pero es que somos tan obtusos y egoístas que no sabemos vivir en convivencia. Y me pueden decir: ¡vete al campo! -y yo le diría: ¡vete tu que con la mierda que me tiras puedes montarte un buen huerto de relajantes dudosamente ilegales.! Tiene narices…
No soy la única que presume de vecinos mal convivientes, sólo pensar en dos de mis mejores amigas, se me ocurren más historias para no dormir y tal cual: una de ellas tiene unos vecinos reformistas nocturnos, que les da por mover muebles a las 3 de la mañana y ya cuando creció la familia y trajeron al pequeño retoño, mi amiga quiso vender el piso y irse a otro continente por no cometer un delito… El otro caso es Lau, tuvo unas noches moviditas escuchando el cante sexual de una de sus vecinas, pensamos que la sonora mujer fingía porque sino que nos presenten ese artículo porque tales gritos grabados en audio desde otra casa y parecía que la tenías delante… eso no lo puede hacer un hombre. 

Mis dos amigas recurrieron a la nota fácil en la escalera: es muy triste robar pero peor es no dormir y como no paren tendremos que recurrir a quitarles lo que nos causa este insomnio a la escala.

Yo por mi parte estoy pensando en hacer vecining: devolver con toda gratitud todo con lo que me obsequian: mierda. 

Frita me tenéis