Estar

Nadie dijo que ser una “persona humana” fuera fácil. Está muy de moda el trabajo personal porque por fin valoramos algo más que lo sólo evidente pero a veces nos olvidamos de ciertas bases que ya tenían nuestros abuelos y no por ser de ellos son pasadas u obsoletas como apoyar, defender, acompañar, estar presente, proteger. Yo soy la primera que presumo de mi madurez por tempranas experiencias supuestamente trascendentales, incluso busco volver a disfrutar como una niña para perder un poco la realidad pero me tendría que llenar más la boca de humildad y menos de dar ejemplos, y como yo, muchos. Me he dado cuenta que si no tienes bases, si tú ética deja mucho que desear para vivir en un mundo en convivencia, tu evolución será la misma(y perdón por la palabra) mierda. Tanto trabajo individual que nos olvidamos del de al lado y de lo más básico: estar.

Mindfulness, zen son palabras que están muy en boca de todos pero si combinas todo eso sin ética, ¿qué sentido tiene? Es como la palabra compasión que no tiene sentido sin solidaridad: empatizar con los demás y ayudar, y repito otra vez, ESTAR. Me explico: primero aclarar que en occidente entendemos compasión como lástima y son términos distintos. Con la lástima te pones por encima de otro ser, “que pena, ojalá estuvieras como yo” por lo contrario con la compasión acompañas a esa persona en su dolor, practicas la empatía, sufres con él, no te sientes por encima. Y la solidaridad, como positiva actitud de generosidad y cuidado de los demás resulta psicológicamente incomprensible sin el motivo de la compasión pero se necesitas sobretodo menos mirarse al ombligo y estar(de nuevo).

Salimos del catolicismo, huimos de islamismo para meternos en creencias budistas, induistas, taoístas por qué nos parecen más sensatas pero pecamos de lo mismo, sales de unas creencias que no encajan contigo para meterte en otra, ¿qué sentido tiene eso? ¿No sería más sensato, escuchar aprender y seguir lo que te manda el corazón sin olvidar unas bases? Me explico: cuando trabajas una creencia por encima de la otra, entendiéndose como tú verdad, te estás poniendo en la misma prepotente posición que él cree en un dios y piensa que el resto estamos equivocados. Y, ¿donde queda tu realidad? Tú no vives en un monte aislado, convives con seres movientes, con multitud de sentimientos y quehaceres. Trabajas, compras alimentos y vas a hospitales cuando alguien se pone malito porque vives aquí, no vives en otra realidad y tienes que compaginarlo todo, no puedes quedarte solo con creencias de otras realidades. Nutrirse no quiere decir eliminar las bases.

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Perdón pero que asco de mundo… a veces

Ayer escuché un discurso de un empresario-emprendedor-joven que le dijeron ser máster en la materia y decidió dar tres consejos al público y yo intensa que soy hasta para escuchar, me ha inspirado.

El primero fue más advertencia que otra cosa y lo aplaudo ya que es el temido <<ego>>. Hemos pasados de fichar en el psicológico para subir la mediocre autoestima a tenernos que graduar el ego por gilipollas, no sé si ha sido los cambios del mundo global pero a mí me da que el ser humano a veces somos muy tontos. El segundo consejo que da la razón a la tontez del humano es que destacó que hay que ser persona y ser humilde y saludar(tener en cuenta) del primero al último, incluso a la señora que limpia. Gracias a dios o a mi madre(mejor dicho) conservo algo de vergüenza y no grité lo que me pasaba por la mente o no me levanté tal Sole en siete vidas dando una señora colleja. Me cuesta entender que a la gente le tengan que enseñar ciertas cosas que tendrían que ser naturales, normales. La señora o señor de la limpieza caga, mea, respira IGUAL QUE TÚ, me parece patético que te tengan que recordar que los debes saludar, ¿debes? Q asco de mundo. Y para acabar recordó: creérselo sin tenerlo creído, frase que apunté en mi cabeza para una Foto de Instagram, me encantó pero luego argumentó que sólo escuchemos consejos de gente que haya pasado por lo mismo que tú, que el resto de argumentos los desechemos. Empezando que no hay dos personas iguales, las situaciones pueden ser parecidas pero nunca las mismas y que los escenarios cambian a cada momento y ya no digamos de la variedad de variables(de sitios y familias) en las que nacemos… pues he decidido coger el último consejo junto al primero: procuremos amarnos, cuidarnos a nosotros mismo, confiar en nuestra persona teniendo el ego a raya porque a pesar que digo, porque lo creo, que el ser humano es idiota también creo fervientemente que somos diamantes en bruto y tenemos mucho y bueno dentro.

Por último dar las gracias a Jacin de Flamingo porqué a inspirado este post y a pesar que parece un crítico post, me gusta saber que el ser humano aprende, yo la incluida.

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Elea

Os dejo en lo que he andado liada estos últimos días, en agosto tengo la fortuna de viajar con mi madre para su 60 cumpleaños y he hecho una guía personalizada, muy divertido y muy chuli.

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Para toda la vida…

Hay consejos que no importa en la edad que los escuches, ni el momento y nunca está de más recordarlos de vez en cuando. He recopilado unos cuantos que a mi me ayudan, me gustan y me servirán para toda la vida:

Vete lejos del que no te quiere.

Contesta siempre, tú no eres nadie para despreciar a nadie y el silencio es un despreció.

No des más explicaciones de lo normal, podrían parecer excusas.

Por más dinero que tengas en vida, al momento de morir no te llevarás nada, así que no cambies momentos importantes en tu vida por dinero.

Vive tu vida para disfrutar, no para impresionar.

No te hagas menos, todos los seres humanos estamos hecho de lo mismo, no eres más ni menos que nadie.

Nunca le prestes más atención a tu móvil que a una persona.

Cuando te pidan guardar un secreto, hazlo.

Tener el poder de hacer algo,no significa que debas hacerlo.

No le mientas jamás a tu doctor.

Cada quien acepta el amor que cree merecer.

Nunca comas enfrente de alguien sin ofrecer.

Por más años que pasen, nunca es tarde para pedir una disculpas.

Usa condón.

Aunque tengas la fortuna de tener muchas cosas, no las presumas.

Admite cuando te equivocas y si es necesario corrige tu error.

Si vas a hacer un favor, hazlo por completo.

Mira a los ojos cuando hables con alguien.

Da las gracias a todas esas personas que facilitan tú vida a diario. (basurero, taxista, etc.)

Perdónate a ti mismo por esos errores que cometiste en el pasado y aprende de ellos.

No tiene nada de malo ir al cine solo o de excursión o lo que sea, esta bien.

Si no entiendes algo, pregunta con humildad.

No tiene nada de malo querer dar un giro de 180° a tu vida en cualquier momento. O de 360º.

Viaja.

No porque hayas tenido un mal día te puedes desquitar con las personas que te rodean.

El perro, gato, hurón o hámster que vive en tu casa no se le dice “mascota”, se le dice: familia.

El dinero sólo obtiene valor si lo compartes o lo inviertes en una buena causa.

No hay mayor poder de atracción hacia otra persona que cuando eres tú mismo.

No permitas que tu felicidad dependa de nadie.

No trabajes en caerle bien a las personas, trabaja en caerte bien a ti mismo.

¿Tienes más? Enviamelos al Email: thesweetwordss@gmail.com o Instagram @thesweetwords_l.a y haremos una segunda parte.

SWEETCENICIENTA MODERN@

Cenicienta: “Ceni” para todos o “Ce” para sus amigas, 37 años, soltera, colgó al príncipe por controlador y fetichista de zapatos. Llegó a Barcelona hacía tres años para alejarse de la loca de su madrastra y las Instagramers hermanastras cansinas. Trabaja como… administrativa en una escuela de audiovisuales, esperando su oportunidad.

Bella (durmiente): rubia antes que nada, 32 años, soltera, se aburrió de su príncipe hacía años, enamoradiza, ahora juega más con princesas. Estudia enfermería y vive con su padre.

La Bella: Le llaman “B”, 35 años, funcionaria, dos renacuajos gemelos y un marido muy ocupado.

Blancanieves: 34 años, trabajadora social, vive con su pareja estable desde que dejó a los enanitos. Tiene un hijo de su anterior relación.

Caperucita: 29 años, se le acaba el tiempo… para todo. Inconformista, luchadora, trabaja de lo que encuentra, adora el rojo. No tiene hijos y novio… a veces.

Ceni ya llegaba tarde, hacía días que intentaba juntar a las chicas y a lo que lo consigue llega tarde, a su propia casa.

En la puerta ya estaba Blanca, Cape y Bella con la capucha puesta:

-¡¡vamos gorda que se me riza la melena!!- le saluda Bella, sin poder bajar aún de revoluciones Ce abre la puerta o lo intenta porque las llaves no responden, “mierda estas no son”

– ¡¡Jodeeeer, me dejado las llaves en la oficina y hoy la loca no esta!!

– Tú madre…- dice Cape

– No pasa nada Ce, vamos a cenar por ahí y luego te viene a mi casa- les calmo dulcemente Blanca

Después de cagarse en la madre que la parió, Ceni no tuvo más remedio que ceder y pensar en algún sitio cerca. Enviaron un waxap a B y entraron en el Bar más glamuroso que encontraron por el Barrio, regentado por chinos. Era noche de chicas, a parte de cerveza y ellas mismas, no necesitaban mucho más. “B” fue la que llegó más tarde pero era la que andaba más agobiada así que no se lo tenían en cuenta, llevaba casada con bestia, “best” para los amigos, desde hacía 5 años. “Best” trabajaba en marketing, un trabajo que nadie entendía exactamente, creo que ni él mismo pero le permitía pagar la casa, facturas y bastantes caprichos, a cambio solo estaba la mitad de cada mes en casa, la otra mitad vendía por el mundo. Se casaron al saber que ella estaba en cinta y por suerte o por desgracia, vinieron dos, uno precioso, el otro magnífico, el uno nervioso, el otro terrible. Procuraba ser buena madre, perfecta esposa, mejor trabajadora y perfecta mujer aunque tenía la sensación que nunca hacía nada del todo bien. Era la que más necesitaba desahogarse pero estaba tan harta de escucharse lamentar que no tenía ni ganas de hablar, tras saludar se quedó embobada escuchando a la exagerada pero siempre divertida Ceni. Ce estaba quejosa y eso la hacía incluso más graciosa, estaba superada por los últimos acontecimientos de su vida y en vez de llorar le daba por bromear, supongo que era su método de superación. Hacía dos semanas que su madrastra había aparecido por sorpresa en su apartamento de 30m2 gritando como una histérica, eso no era extraño, despotricando de sus hermanas instagramers, harta de no poder ser libre en su propia casa así que decidió conquistar la mini vivienda de su hijastra mayor. Ceni por no querer ser mala persona, no la pudo echar y con la nueva aparición desapareció su poca vida, sobre todo la sexual y eso que estaba más cuerda y más buena que nunca porque por no ir a casa se pasaba sus horas libres leyendo en parques y en el gimnasio. Ce estaba liada hacía ya más de un año con uno de los profesores de su academia, el cual estaba casado y ni siquiera ella sabía que narices le veia su mujer y mucho menos ella, sí, estaba el morbo, la atracción de lo prohibido pero era gilipollas, no valoraba ni a su mujer, ni a ella, estaba claro pero lo permitía, ella tenia igual o más culpa que él pero habiéndose quedado sin nidito de amor, don profesor no daba muchas señales, las justas para que ella no le olvidara y aunque Ce lo sabía, caía como una tonta, seguramente él pensaría que la tenia comiendo de su mano por eso no luchaba por ella, la vida le habia enseñado que muchos hombres solo valoran las cosas cuando ya lo han perdido o estaban con otro; penoso, asqueroso y patético, y aunque ella sabía todo lo negro que cubría su escondida relación no sabía, no podía desaparecer. Ce también tenía algún que otro tonteo con un chico de Tinder, el primero que en la primera cita no la quiso llevar a la cama o al menos lo disimuló más que los demás pero no era el profesor y si cedía a otra cita implicaba dar más explicaciones de las que la apetecía dar. Este chico si tenía pinta de apreciar lo que tenia y a ella no le removía tanto, ¿porque? Ce realmente estaba hecha un lío, en el fondo sabia que la vida le había traído a satanás(su madrastra) en señal que dejará al profesor pero ella se resistía y el mundo Tinder tampoco le había ayudado, le repugnaban todos esos babosos que solo quería un polvo, que acababan ellos egoístamente desahogados y ella con la culpabilidad y sin orgasmos pero a la contra si no notaba nada también era un “que me estás contando, no te gusto o ¿estás muerto?”, así que sin saber lo que quiere, le da los buenos días cada día al único chico Tinder normal que se había encontrado, incluso se había acostumbrado a saludarlo cada mañana por waxap el último mes, mientras se aclaraba. A veces se sentía poderosa de reinar su vida a veces se sentía una desgraciada. Bella se reía por los aspavientos de Ceni mientras contaba sus cosas, a ella le parecía todo de lo más exagerado, la rubia Bella era de plantearse poca cosas ahora mismo y simplemente intentaba vivir el momento. La gente le solía preguntar por su trabajo que no tenía, su marido que no tenía y sus hijos que no tenía intención de tener y le resultaba divertido o poco importante, tenía otras cosas de las que preocuparse hasta hacía poco. Llevaba las últimas semanas discutiendo constantemente con su padre, él se sentía en el derecho de exigir porque vivía bajo su techo y con sus cuentas, Bella sabía que tenía razón pero hasta ahora nunca había sido un problema y ahora le venía grande pensar en todo aquello, no le apetecía hablar. Cuando dejó a príncipe se sintió pérdida, se habían vuelto muy dependientes el uno del otro y al intentar buscarse a sí misma se perdió, estuvo muchos meses entre depresión, ansiedad y crisis existenciales, demasiados años siendo la hija perfecta, la novia perfecta, la princesa que todo el mundo esperaba pero se borro a ella misma y así reaccionó sin darse cuenta borrándose a ella misma, casi muriéndose, acabó poniéndose en manos de profesionales y cuando empezó a ver la luz, la vida le comenzó a presionar de nuevo, <quién eres, qué haces, qué quieres>, preguntas que iba respondiéndose a su ritmo que no era el de los demás y no todo el mundo lo respetaba, encima le faltaba una semana para que le viniera la regla lo sabía, lo sentía y le pesaba; le dolía la tripa desde hacía días se sentía hinchada y hoy el cuerpo le pesaba como si llevara cargando un elefante. No tenia muchas ganas de hablar pero si de estar con ellas. Cape por lo contrario vivía intensamente la historia de Cenicienta, se sentía aludida, empatizaba un montón con ella. Cape era una una loca divertida apasionada por la vida, feminista donde las haya y risueña en sus buenos y eran muchos los buenos momentos pero cuando le entraba el bajón tendía a tener una conducta temeraria, obsesiva y autodestructiva. Pasaba poco pero cuando se angustiaba, deseaba morir. Esa noche se sentía bien, muy bien de hecho, hacía ya un par de meses que trabajaba como responsable de sección de una tienda deportiva, le gustaba saber el horario fijo que iba a tener y el sueldo que iba a cobrar, no necesitaba mucho más que su tiempo ordenado y su tiempo desordenado para ella. Le pesaba la losa de la familia, su abuela le había pagado unos estudios de calidad como abogada pero detestaba ese trabajo y con la excusa de la crisis había capeado la presión. Ahora la abuela ya estaba demasiado mayor para presionar, ya lo hacía su propia culpabilidad por ella pero en la tranquilidad de su casa ella era feliz, dentro del quiero y tengo, iba consiguiendo una balanza equilibrada que le hacía sentirse bien y eso valía mucho. Amorosamente tenía poco que contar, tan pronto se enamoraba, tan pronto se cansaba o si seguía enchochada, la dejaban, esa era su história pero le gustaba el amor, más que el sexo aunque ahora le resultaba más fácil encontrar sexo que amor y dependiendo de la semanas entraba al juego o no. Blanca a diferencia del resto de amigas podía presumir de una vida estable, la que todas envidiaban pero era poco pretenciosa o mejor dicho era poco presumida, se dejaba el alma en los demás y muchas veces eso hacía que muchos se aprovecharan de ella, Blanca era consciente de ello y le daba rabia ver cómo el mundo donde estaba criando a su pequeño era tan horrible pero tenía la esperanza de enseñarle otras cosas y que él y otro futuros hombres/mujeres como él hicieran un mundo algo mejor, al fin y al cabo ella no sabía ser de otra manera y para postre se negaba a renunciar a su manera de ver la vida, podría ser algo floja para algunos pero realmente era hermosa, tierna y feliz.

continuará…

En cien años todos seremos calvos

Hoy quiero hablar de la prepotencia, la jerarquía y directamente, de la GILIPOLLEZ. El otro día hablaba con mi compañera y amiga del trabajo – mi chica, ya sabes quién eres- me contaba que había recibido de su superior, de su jefa, simplemente otro cargo, no superior como persona pero ella se ve que se lo cree así por el menosprecio que le proporcionó sin miramiento, con extra de intentar hacerle sentir una mierda con cállate o tendrás un problema(una apestosa receta que no recomiendo). Doy por hecho que este tipo de personas, ni cagarán, ni mearán, tendrán un corazón de hojalata que espero que les dure muchos años y que el dinero les pague amor porque tal y como tratan a las personas, ni un buenazo animal de compañía los aguanta.

¿Sabes a qué me refiero? A ese jefe que te mira por encima del hombro y eso si te mira o te escucha o/y ese superior que no empatiza ni con la señora mayor sin dinero, sin casa, sin familia, la pisarían y se quejarían que está en medio; de esa compañera que te trata com prepotencia, que te habla como si fueras subnormal o como si le molestarás, siempre. A esa jefa que se cree que eres su secretario en la vida en general, su esclavo o ese compañero que lo hace todo perfecto y siempre te equivocas tú, ¿te suena? Yo los juntaría a todos en una habitación y tiraría una bomba fétida, luego les sentaría(para que no se quejarán más y no escuchar más tonterías de su ego) y les diría, “¿hueles? Pues así es como tratas a los demás.”

No presumo de empatía, ni de “buen hacer”, soy la que más me equivoco, solo propongo sentarlos y comentarles con cariño, no hay que ponerse a su nivel(no perdamos nuestro preciado tiempo y humor en estúpidos) y les diría lo que pensamos porque desde allá arriba, donde ellos piensan que están, se creen por encima de todo y quizás los pobrecitos no sabes que el resto de humanos les despreciamos, nos dan vergüenza, nos parecen ridículos e incluso a veces nos hacen sentir asco por algunos de sus tratos a los demás.

Voy a fundar SOSiega, para gente ciega, sorda y muda de corazón y empatía, aceptaremos a todas las personas dándonos igual el cargo sólo necesitamos que tengan ganas de aprender a ser más persona, incluiremos cursos de: <no hace falta menospreciar a nadie para sentirte menos mierda>, <haz que tu madre no se avergüence de quien a criado> y <no eres el ombligo del mundo>.

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Puro asco

Quería poner de título: puto asco qué es lo primero que me sale cuando pienso en lo que os voy a contar pero quizás es más literario decir: puro asco, en definitiva: asqueroso.

Yo, Elea Martínez trabajo como agente judicial en un juzgado de Barcelona y entre otras muchas tareas tengo que atender a los ciudadanos y estar en la sala de vistas, en los juicios. Hoy, 11 de enero de 2018 me ha pasado algo que ha pasado totalmente desapercibido pero yo he sentido PURO ASCO y no es la primera vez.

Esta mañana han venido a informarse dos hombres al mostrador del juzgado donde yo trabajo, les he indicado donde tenían que ir, uno de ellos ya ha hecho alguna broma: “¿allí me van a dar la cesta que me ha tocado?, cosa que no crítico, soy la primera bromista pero ha añadido: ¿y tú guapa estarás allí? A lo que había respondido con una sonrisa, me he puesto seria de golpe y me he hecho la sorda. Ya en la sala, he recogido los carnets, parte de mi labor, el hombre ha continuado con alguna broma que yo no he querido escuchar. No paraba de perseguirme con la mirada pero yo como si nada. Más adelante le he tenido que devolver el dni porqué habían renunciado a su testifical e indicarle que se podía ir, no lo ha escuchado bien y me ha pedido que se lo repitiera, se ha acercado demasiado a mi gusto, me he alejado, se ha acercado mientras yo hablaba, me he alejado de nuevo mientras decía: pero ¿te puedo hacer una pregunta guapa? A lo que yo he respondido afirmativamente pero con prisa: tengo que entrar en sala. “Bueno pues entra te espero aquí y así te vuelvo a ver” a lo que le vuelto a responder, esta vez: no, no, ¿qué pregunta tiene?. “En el papel pone que si vengo de testigo me pueden pagar” acercándose de nuevo a lo que yo le he respondido que subiera al juzgado a que le hicieran una comparecencia pero yo no podía hacer nada más. A lo que me ha respondido: ¿seguro?(con una media sonrisa), espero que estés tú arriba. He cerrado la puerta tras mi espalda con un escalofrío.

Quizás pensáis que soy una exagerada o que no es para tanto pero este tipo de situaciones se repiten más de lo que tendría que ser: a mi gusto, nunca. Yo no digo que sean sólo los hombres, ni todos los hombres, yo solo hablo como persona individual: he sentido asco, como me miraba, como se acercaba, ¿porque?, ¿porque soy joven?, ¿de su gusto? Ni lo sé, ni me importa pero me ha dado mucho asco, ni yo, ni nadie merece algo así, es ACOSO, vaya vestid@ como quiera, diga lo que quiera y como quiera. Ser amable no es coqueteo, ser agradable no es ligar, ser educada ni siquiera es interés, es educación. Ni la ropa, ni mis gestos dan derecho a nada. Alguien puede que se atreva a decir: y ¿porqué no le has contestado? O te pones borde y ya está pero es que no me da la gana, así de claro. Porque yo tengo que perder mi buen humor y mis buenos hábitos por alguien así, simplemente no tendría que suceder. Decirme lo que queráis pero yo cuando contesto mal o me enfado, me quedo echa polvo y no creo que nada así merezca tal pérdida de energía.

¡Qué asco!

Vida

Vida, creo que es mi palabra favorita, en biología se refiere a la capacidad de nacer, crecer, metabólicas, esconder a estímulos, reproducirse y morir. Científicamente se amplía además a la capacidad de administrar recursos, adaptarse y aprender.

Para mi es algo más personal, me gusta la sonoridad de la palabra, cómo suena cuando se la dices a alguien para demostrar cariño, me gusta la palabra vida como futuro, esperanzas y sobretodo adoro el significado que tiene para mi, nada parecido a lo que nos dice la ciencia: vida = vibrar.

Los días pasan y suceden mil cosas pero para mi la vida es lo que nos hacen sentir esas cosas. A mi sentir, VIDA es esa vibración que te hace sentir vivo: las mariposas del estomago cuando le ves, las carcajadas con alguien, los instantes antes de abrir un regalo, el arropamiento que sientes cuando te abraza tu abuelo, ese dolor de tripa cuando vas a tener esa cita, cuando te das la vuelta y ves a la persona de la que te has despedido mirándote y sonriendo, como también la carcajada de un niño es una mágica sensación, incluso vida son esas lagrimas que caen sin cesar cuando te han roto el corazón, cuando escuchas esa canción, el vacío(para mi dolor, también vida) que trae un recuerdo de alguien que nos falta, una mirada desgarradora…los detalles son importantes, así fijas los recuerdos, hacen vida y muchas de estas cosas suceden en navidad y por ello para mí es la época más maravillosa del año…

Aprovecho para informaros del nuevo reto que empieza una gran amiga @byncs(en Instagram) para transportar a Instagram la magia de la navidad, 15 días de fotos navideñas que nos hagan amar é incluso reconciliar con esta época. Empieza el día 22 de diciembre con el #retoOhfu. Nos vemos en Instagram @thesweetwords_l.a

Límites sexuales

Últimamente se habla mucho de ciertas agresiones a mujeres: gran hermano, “la manada”, etc. Podríamos decir unas más graves que otras pero yo no lo pienso así, un acto que lleve consigo la palabra agresión ya es un horror, me da asco y ¿a mujeres? ¿Porque? Me horroriza más aún. ¿O a homosexuales? Me sangran los oídos.

No soy estúpida, sé el mundo donde vivo y la naturaleza humana sé por donde va pero ello no hace que no me espante, ¿no somos capaces de evolucionar? Me cuesta de entender que la gente emita opiniones sobre cómo tiene que vestir el otro, no me gusta escuchar como hay mujeres que juzgan a otras por hacer su vida, me asusta ver como un veinteañero le da asco ver a dos hombres juntos, me repugna oír cómo se encuentran excusas para las agresiones… “es que va con los pantalones demasiado apretados”, “es que va marcando”, “es que iba bebida”… ¡por el amor De Dios y a ti que te importa!, respeta a los demás, verbal, físicamente y en pensamiento, no hagas lo que no quieras hacer o lo que no te identifique pero RESPETA y si piensas otra cosa vigila porque estás emferm@ o por lo menos tienes un problema. Tu no eres más por ser hombre, ni tienes más derechos(en nada) porque lleve yo una minifalda, como si voy en tanga por la calle, él no está enfermo por querer a otro hombre, tu eres intolerante, ella no da asco por besar a su mujer, un NO nunca es otra cosa que un NO. Y un silencio tampoco es un SI.

Soy una defensora máxima de la libertad sexual en todos los sentidos, para los que quieran probarlo todo y para los que no quieran hacer nada nunca en la vida, los respeto a todos, ¿tu no? tanta opinión y tanta represión nos ha llevado hacer daño, MUCHO DAÑO: curas a niños, familiares a menores, hombre a mujeres…vomitívo.

La campaña no tendría que ser ni no es no, ni no a la agresión porque no tendrían ni que existir, la campaña tendría que ser: reforzar aún más la autoestima de la persona para que ponga sus propios límites ya sean todos o ninguno y ojalá sea impensable, irracional, inconstitucional, imposible no RESPETAR esos límites personales.

80 otoños

Niña de ojos verdes, nacida en plena guerra, época en que poco ego se permitía, primero era tu papá, tu hermano, tu otro hermano, ayudar a los vecinos, mamá y luego ya venías tú.

Con el tiempo pero aún joven te casaste con el guapo andaluz que ni siquiera sabías que te pretendía. Entre trabajos, varios trabajos y cuidados familiares nació la grande Maribel, grande de peso y de alma, aún eras una niña. Años después vino Ana que se movía como tres niñas y mordía como cinco, con esa carita de ángel, algo había salido a ti. Entre viajes de días a lo que ahora hacemos en pocos minutos, vino Núria, finales de una época muy represiva. 
La vida ha pasado y no en balde: experiencia, vivencias y recuerdos que quedan como una biblia en nuestra sangre Martínez Bernabé. Yo sé poca cosa aún de la vida, soy solo una de las nietas pero lo que si sé es que te admiro, aprendo y vivo la vida gracias a ti.  

T’estimo iaia.

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