Yo soy… yo, ¿y tú quién eres?

Cuando de pequeña me preguntaban qué era mi madre siempre respondía Maribel, nunca entendí que me preguntaran qué cuál era su trabajo, de echo cuando intentaban rectificar mi respuesta no era nada buena, no sabía que decir, nunca supe de lo trabajaba exactamente y no me preocupaba lo más mínimo, simplemente para mí era mi madre, mi mamá maribel y que estaba allí y eso es lo único que me importaba. Ya de adulta y quizás porque he acabado trabajando en el mismo sector tampoco me defino por mi trabajo. A pesar de lo que se pueda pensar, si me gusta lo que hago y adoro mi horario pero no me define, no porque no quiera sino porque no lo siento.

Soy soñadora, buscadora de risas, soy quien no soporta a los quejicas y quien le pone la gente fuerte, no de formas sino de aprendices de la vida, me gusta el deporte por el efecto que hace en mi, no soy una santa, ni lo pretendo, soy malhumorada con las injusticias y con la falta de sueño, me gusta el orden y las buenas olores, soy muy exigente con los demás aunque lo disimule pero más conmigo aunque no lo disimule, soy súper presumida pero me incomoda que me miren demasiado, soy quien le da por un alimento y lo come hasta aborrecerlo, soy quien llora por nada y ríe por menos, quien pasaría diez horas viendo csi y ninguna juego de tronos, soy celosa pero no envidiosa, soy cariñosa con quien yo quiero pero no me toques si no te conozco, soy encantadora al igual que borde cuando me harto, soy extrema, en todo, intensa hasta hartar pero no soporto el victimismo…

Soy todo eso y muchas cosas más, lo soy ahora, en unos años seré muchas otras cosas más pero no mi trabajo.

Y, ¿tú quién eres?

Sweet
Yo
Yo
Soy
The Sweet
Yo
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Perdón pero que asco de mundo… a veces

Ayer escuché un discurso de un empresario-emprendedor-joven que le dijeron ser máster en la materia y decidió dar tres consejos al público y yo intensa que soy hasta para escuchar, me ha inspirado.

El primero fue más advertencia que otra cosa y lo aplaudo ya que es el temido <<ego>>. Hemos pasados de fichar en el psicológico para subir la mediocre autoestima a tenernos que graduar el ego por gilipollas, no sé si ha sido los cambios del mundo global pero a mí me da que el ser humano a veces somos muy tontos. El segundo consejo que da la razón a la tontez del humano es que destacó que hay que ser persona y ser humilde y saludar(tener en cuenta) del primero al último, incluso a la señora que limpia. Gracias a dios o a mi madre(mejor dicho) conservo algo de vergüenza y no grité lo que me pasaba por la mente o no me levanté tal Sole en siete vidas dando una señora colleja. Me cuesta entender que a la gente le tengan que enseñar ciertas cosas que tendrían que ser naturales, normales. La señora o señor de la limpieza caga, mea, respira IGUAL QUE TÚ, me parece patético que te tengan que recordar que los debes saludar, ¿debes? Q asco de mundo. Y para acabar recordó: creérselo sin tenerlo creído, frase que apunté en mi cabeza para una Foto de Instagram, me encantó pero luego argumentó que sólo escuchemos consejos de gente que haya pasado por lo mismo que tú, que el resto de argumentos los desechemos. Empezando que no hay dos personas iguales, las situaciones pueden ser parecidas pero nunca las mismas y que los escenarios cambian a cada momento y ya no digamos de la variedad de variables(de sitios y familias) en las que nacemos… pues he decidido coger el último consejo junto al primero: procuremos amarnos, cuidarnos a nosotros mismo, confiar en nuestra persona teniendo el ego a raya porque a pesar que digo, porque lo creo, que el ser humano es idiota también creo fervientemente que somos diamantes en bruto y tenemos mucho y bueno dentro.

Por último dar las gracias a Jacin de Flamingo porqué a inspirado este post y a pesar que parece un crítico post, me gusta saber que el ser humano aprende, yo la incluida.

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Elea

Os dejo en lo que he andado liada estos últimos días, en agosto tengo la fortuna de viajar con mi madre para su 60 cumpleaños y he hecho una guía personalizada, muy divertido y muy chuli.

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Sexo en tú ciudad

Esta semana se han cumplido 20 años de una de mis series favoritas “sexo en Nueva York”. Aunque muchos la tacharon de memez, superficial e incluso de machista ya que uno de sus pilares era: <chica adicta a la moda, buscando el príncipe azul>, para mí fue una puerta abierta a la tolerancia, a la libertad y al sexo. Yo me quedo con la parte más feminista porque como todo en la vida las cosas son como tú te las quieras tomar y las quieras ver.

Esa pelirroja Miranda que quiere disfrutar de su éxito en su carrera y no disculparse por ello.

La delicada charlotte clásica, llena de tabúes y inseguridades que aprende de sí misma.

La alocada samantha con más experiencia que tabúes, con tanto amor por ella misma, por el sexo y por su vida.

Y por último, la prota, la loca de los zapatos y la moda, en busca continua de su independencia y el amor, Carrie.

Yo sigo apostando por esta serie: por hacerme reír, llorar e incluso abrirme a nuevos aprendizajes.

Seamos distintas, parecidas, clásicas, alternativas, monógamas, promiscuas pero siempre nosotras, apostemos por nosotras misma y seamos de verdad. Respeto y autenticidad.

Sexo en Nueva York
Elea

SWEETCENICIENTA MODERN@

Cenicienta: “Ceni” para todos o “Ce” para sus amigas, 37 años, soltera, colgó al príncipe por controlador y fetichista de zapatos. Llegó a Barcelona hacía tres años para alejarse de la loca de su madrastra y las Instagramers hermanastras cansinas. Trabaja como… administrativa en una escuela de audiovisuales, esperando su oportunidad.

Bella (durmiente): rubia antes que nada, 32 años, soltera, se aburrió de su príncipe hacía años, enamoradiza, ahora juega más con princesas. Estudia enfermería y vive con su padre.

La Bella: Le llaman “B”, 35 años, funcionaria, dos renacuajos gemelos y un marido muy ocupado.

Blancanieves: 34 años, trabajadora social, vive con su pareja estable desde que dejó a los enanitos. Tiene un hijo de su anterior relación.

Caperucita: 29 años, se le acaba el tiempo… para todo. Inconformista, luchadora, trabaja de lo que encuentra, adora el rojo. No tiene hijos y novio… a veces.

Ceni ya llegaba tarde, hacía días que intentaba juntar a las chicas y a lo que lo consigue llega tarde, a su propia casa.

En la puerta ya estaba Blanca, Cape y Bella con la capucha puesta:

-¡¡vamos gorda que se me riza la melena!!- le saluda Bella, sin poder bajar aún de revoluciones Ce abre la puerta o lo intenta porque las llaves no responden, “mierda estas no son”

– ¡¡Jodeeeer, me dejado las llaves en la oficina y hoy la loca no esta!!

– Tú madre…- dice Cape

– No pasa nada Ce, vamos a cenar por ahí y luego te viene a mi casa- les calmo dulcemente Blanca

Después de cagarse en la madre que la parió, Ceni no tuvo más remedio que ceder y pensar en algún sitio cerca. Enviaron un waxap a B y entraron en el Bar más glamuroso que encontraron por el Barrio, regentado por chinos. Era noche de chicas, a parte de cerveza y ellas mismas, no necesitaban mucho más. “B” fue la que llegó más tarde pero era la que andaba más agobiada así que no se lo tenían en cuenta, llevaba casada con bestia, “best” para los amigos, desde hacía 5 años. “Best” trabajaba en marketing, un trabajo que nadie entendía exactamente, creo que ni él mismo pero le permitía pagar la casa, facturas y bastantes caprichos, a cambio solo estaba la mitad de cada mes en casa, la otra mitad vendía por el mundo. Se casaron al saber que ella estaba en cinta y por suerte o por desgracia, vinieron dos, uno precioso, el otro magnífico, el uno nervioso, el otro terrible. Procuraba ser buena madre, perfecta esposa, mejor trabajadora y perfecta mujer aunque tenía la sensación que nunca hacía nada del todo bien. Era la que más necesitaba desahogarse pero estaba tan harta de escucharse lamentar que no tenía ni ganas de hablar, tras saludar se quedó embobada escuchando a la exagerada pero siempre divertida Ceni. Ce estaba quejosa y eso la hacía incluso más graciosa, estaba superada por los últimos acontecimientos de su vida y en vez de llorar le daba por bromear, supongo que era su método de superación. Hacía dos semanas que su madrastra había aparecido por sorpresa en su apartamento de 30m2 gritando como una histérica, eso no era extraño, despotricando de sus hermanas instagramers, harta de no poder ser libre en su propia casa así que decidió conquistar la mini vivienda de su hijastra mayor. Ceni por no querer ser mala persona, no la pudo echar y con la nueva aparición desapareció su poca vida, sobre todo la sexual y eso que estaba más cuerda y más buena que nunca porque por no ir a casa se pasaba sus horas libres leyendo en parques y en el gimnasio. Ce estaba liada hacía ya más de un año con uno de los profesores de su academia, el cual estaba casado y ni siquiera ella sabía que narices le veia su mujer y mucho menos ella, sí, estaba el morbo, la atracción de lo prohibido pero era gilipollas, no valoraba ni a su mujer, ni a ella, estaba claro pero lo permitía, ella tenia igual o más culpa que él pero habiéndose quedado sin nidito de amor, don profesor no daba muchas señales, las justas para que ella no le olvidara y aunque Ce lo sabía, caía como una tonta, seguramente él pensaría que la tenia comiendo de su mano por eso no luchaba por ella, la vida le habia enseñado que muchos hombres solo valoran las cosas cuando ya lo han perdido o estaban con otro; penoso, asqueroso y patético, y aunque ella sabía todo lo negro que cubría su escondida relación no sabía, no podía desaparecer. Ce también tenía algún que otro tonteo con un chico de Tinder, el primero que en la primera cita no la quiso llevar a la cama o al menos lo disimuló más que los demás pero no era el profesor y si cedía a otra cita implicaba dar más explicaciones de las que la apetecía dar. Este chico si tenía pinta de apreciar lo que tenia y a ella no le removía tanto, ¿porque? Ce realmente estaba hecha un lío, en el fondo sabia que la vida le había traído a satanás(su madrastra) en señal que dejará al profesor pero ella se resistía y el mundo Tinder tampoco le había ayudado, le repugnaban todos esos babosos que solo quería un polvo, que acababan ellos egoístamente desahogados y ella con la culpabilidad y sin orgasmos pero a la contra si no notaba nada también era un “que me estás contando, no te gusto o ¿estás muerto?”, así que sin saber lo que quiere, le da los buenos días cada día al único chico Tinder normal que se había encontrado, incluso se había acostumbrado a saludarlo cada mañana por waxap el último mes, mientras se aclaraba. A veces se sentía poderosa de reinar su vida a veces se sentía una desgraciada. Bella se reía por los aspavientos de Ceni mientras contaba sus cosas, a ella le parecía todo de lo más exagerado, la rubia Bella era de plantearse poca cosas ahora mismo y simplemente intentaba vivir el momento. La gente le solía preguntar por su trabajo que no tenía, su marido que no tenía y sus hijos que no tenía intención de tener y le resultaba divertido o poco importante, tenía otras cosas de las que preocuparse hasta hacía poco. Llevaba las últimas semanas discutiendo constantemente con su padre, él se sentía en el derecho de exigir porque vivía bajo su techo y con sus cuentas, Bella sabía que tenía razón pero hasta ahora nunca había sido un problema y ahora le venía grande pensar en todo aquello, no le apetecía hablar. Cuando dejó a príncipe se sintió pérdida, se habían vuelto muy dependientes el uno del otro y al intentar buscarse a sí misma se perdió, estuvo muchos meses entre depresión, ansiedad y crisis existenciales, demasiados años siendo la hija perfecta, la novia perfecta, la princesa que todo el mundo esperaba pero se borro a ella misma y así reaccionó sin darse cuenta borrándose a ella misma, casi muriéndose, acabó poniéndose en manos de profesionales y cuando empezó a ver la luz, la vida le comenzó a presionar de nuevo, <quién eres, qué haces, qué quieres>, preguntas que iba respondiéndose a su ritmo que no era el de los demás y no todo el mundo lo respetaba, encima le faltaba una semana para que le viniera la regla lo sabía, lo sentía y le pesaba; le dolía la tripa desde hacía días se sentía hinchada y hoy el cuerpo le pesaba como si llevara cargando un elefante. No tenia muchas ganas de hablar pero si de estar con ellas. Cape por lo contrario vivía intensamente la historia de Cenicienta, se sentía aludida, empatizaba un montón con ella. Cape era una una loca divertida apasionada por la vida, feminista donde las haya y risueña en sus buenos y eran muchos los buenos momentos pero cuando le entraba el bajón tendía a tener una conducta temeraria, obsesiva y autodestructiva. Pasaba poco pero cuando se angustiaba, deseaba morir. Esa noche se sentía bien, muy bien de hecho, hacía ya un par de meses que trabajaba como responsable de sección de una tienda deportiva, le gustaba saber el horario fijo que iba a tener y el sueldo que iba a cobrar, no necesitaba mucho más que su tiempo ordenado y su tiempo desordenado para ella. Le pesaba la losa de la familia, su abuela le había pagado unos estudios de calidad como abogada pero detestaba ese trabajo y con la excusa de la crisis había capeado la presión. Ahora la abuela ya estaba demasiado mayor para presionar, ya lo hacía su propia culpabilidad por ella pero en la tranquilidad de su casa ella era feliz, dentro del quiero y tengo, iba consiguiendo una balanza equilibrada que le hacía sentirse bien y eso valía mucho. Amorosamente tenía poco que contar, tan pronto se enamoraba, tan pronto se cansaba o si seguía enchochada, la dejaban, esa era su história pero le gustaba el amor, más que el sexo aunque ahora le resultaba más fácil encontrar sexo que amor y dependiendo de la semanas entraba al juego o no. Blanca a diferencia del resto de amigas podía presumir de una vida estable, la que todas envidiaban pero era poco pretenciosa o mejor dicho era poco presumida, se dejaba el alma en los demás y muchas veces eso hacía que muchos se aprovecharan de ella, Blanca era consciente de ello y le daba rabia ver cómo el mundo donde estaba criando a su pequeño era tan horrible pero tenía la esperanza de enseñarle otras cosas y que él y otro futuros hombres/mujeres como él hicieran un mundo algo mejor, al fin y al cabo ella no sabía ser de otra manera y para postre se negaba a renunciar a su manera de ver la vida, podría ser algo floja para algunos pero realmente era hermosa, tierna y feliz.

continuará…

No aprendo…

Hago planes, mi cabeza imagina, mis manos preparan la escena perfecta hasta lo que no está preparado, está pensado. Llega el momento y todo sale mal, no es nada como estaba en mi mente, hay paredes transparentes imposibles de traspasar, miedo silenciados y demasiadas esperanzas que controlan lo que a mí me quitan de las manos. Las manecillas del reloj corren sin detenerse, sin consideración. Nada fluye y todo influye en mi decepción… ¿por qué no me dejaré llevar?, ¿por qué tanto miedo? Parece que el ridículo me coja de la mano y no quiera soltarme como un niño en la pierna de su mamá. Nadie más que yo misma sé que si no te sientes tú mismo en algún lugar tienes que correr y volver a buscar tu hogar pero no lo hago y todo se acaba… no lo sé enderezar…

A veces toca perder a veces toca ganar pero momentos así resultan diferentes, es una sensación de ni siquiera haber vivido y es triste…

¿Alguna vez te ha pasado?

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